17 jun 2012

[Fic] Criminal. Yunjae fanfic, 2da parte. +18


 POV’S YUNHO

Y cuando creí que habíamos acabado con cada uno de aquellos hombres, la puerta delante mío se abrió. 2 hombres, con una postura tranquila y presumida, ingresaron a la habitación. No eran como los guardias anteriores… a parte de llevar armas, parecían no tener miedo a pesar de saber que habíamos matado a todos sus otros compañeros.
Y el de menor estatura corrió hacia Yoochun, pateándole la mano en un segundo y haciendo caer a mi supuesto destructible amigo al suelo. No tuve tiempo de sorprenderme ni de mirar, ya que el hombre que quedaba disparo contra mi, errándole por muy poco y aunque odio admitirlo, parecía que su error solo había sido intencional. Dispare sin pensarlo, pero note que nuestras armas a penas tenían balas y aquellos nuevos oponentes parecían estar bien armados.
Yoochun intento escapar, pero recibió un disparo en el brazo… a penas pudo lograr golpearle el rostro para intentar salir corriendo de la habitación.

-         Vamos Yunho, suficiente, todo esto es una maldita trampa.
-         Tan rápido se van? Junsu, levántate y agarra a aquel chico… creo que no la esta pasando bien…. – dijo burlándose el de mayor estatura.
-         Idiota….. – y a penas termine de susurrar esta palabra, me abalance sobre él, ya sin balas… era cuestión de suerte hasta ser atravesado por uno de sus tiros. Le golpee el rostro dos veces y volví a escuchar la voz de Yoochun.
-         Vámonos Yunho, ya tendremos tiempo de arreglar esto…. – y me tomo del brazo arrastrándome hacia una de las salidas de la habitación.
-         Yoochun, estas bien?
-         El brazo me duele hyung… Vámonos ya, esta herida es profunda….

Y oí entonces que uno de los dos hombres se levantaba y quitaba el seguro de su arma.
Era simple… según quien le caía peor a aquel sujeto, iba a ser el primero en morir.
Y disparó… solo pude cerrar los ojos y desear que errara o simplemente llegara a una de mis extremidades y no a mi corazón o cabeza. Pero el destino de la bala fue Yoochun, la cual atravesó su espalda, haciéndolo caer al suelo.
Sin pensarlo dos veces, saque del cinturón de mi compañero un arma con solo dos balas… no tenia oportunidad de errar. Gire, ignorando el hecho de que tal vez mi oponente aun estaba armado y dispare… primero a uno y luego al otro… que aun estaba intentando levantarse.
Una bala en la pierna del mas alto y la siguiente en el estomago del otro…
Sujete a Yoochun como pude y de una patada abrí la puerta. Apenas podía moverse y yo me sentía sumamente perdido y enojado. Si llegaba a pasarle algo, realmente iban a pagármelo.
Y el mundo se detuvo para mi, cuando mire hacia una de las ventanas que lograban verse desde aquella sala. Un joven corría la cortina rápidamente cuando noto que lo había logrado ver. En mis ojos había quedado grabado su rostro y su mirada, aunque solo pude verlo por un segundo. El corazón se me detuvo… sin duda era él, no existía otra persona tan miserable, vacía y perfecta. Y era él hoy, el que estaba jugando conmigo y había matado a mis hombres e incluso casi mata hasta a mi mejor amigo.
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~ Y simplemente no me angustie de que aya logrado escapar. Porque la realidad era que no quería que muriera aún. Por que yo, iba a lograr tener nuevamente un encuentro con él, e iba a lograr matarlo. Se había a atrevido a destruir mis planes y hasta a herir seriamente a mis únicos dos amigos. Se fue de mi mansión, sin mi autorización y me había enamorado sin tan solo decirme una palabra. ~
~ Y simplemente no pude parar de pensar en él. Era la segunda vez que intentaba matarlo y se escapaba de mis manos. Jamás ninguna misión nos había echo llegar tan lejos. Yoochun estaba gravemente herido con una perforación en el brazo y otra, nada mas ni nada menos que en la espalda. Mis mejores hombres estaban muertos. Ese muchacho se había burlado de mi. Esta vez iba a matarlo e iba a decirle en la cara, que estaba sumamente arrepentido de haberlo dejado vivo. Pero había un problema… el tan solo imaginarlo te hacia querer cometer todos los pecados juntos, llenándote de placer. Y no podía evitarlo, por algo no le había quitado la vida, porque no iba a morir, sin antes poder pecar sobre él. ~

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Yoochun estaba recuperándose lentamente y no se mostraba enojado ante la situación de estar tirado en una cama sin hacer nada. Tampoco planeaba vengarse de nadie debido a la trampa. Pero Yunho no iba a dejarlo todo así… y ya no le importaba si esto no estaba en su trabajo. El Iba a ir a matar a Kim Jaejoong cueste lo que cueste, con paga o no de por medio, solo iba a dejarse llevar por el odio que sentía en ese momento. Mato a muchos de sus hombres y casi a su mejor amigo y por haberlo dejado vivo, nada mas ni nada menos, habían matado a su hermano. Odio mezclado con simple lujuria, esa sensación extraña que sentía por el chico que hace tiempo le daba ternura… y hoy le hacia sentir deseo.

Changmin no había sufrido graves heridas, pero su pierna estaba enyesada. Y Junsu, se encontraba reposando en la mansión del mismo Jaejoong… donde vivía hace 5 años. Su recuperación era más lenta ya que una perforación en el estomago sin duda era muy problemática. Es mas, era un milagro que aun siguiera respirando.
Pero ambos habían salvado la vida de Jaejoong porque tanto Yoochun como Yunho iban a llegar a su habitación e iban a quitarle la vida.
Su venganza aun debía ser concretada… y no podía contener las ansias de matar a Yunho. Aunque ya casi hubiese perdido la cordura, él tenia fijo eso en su mente.

~ Ambos tenían un motivo para volver a verse… y era nada mas ni nada menos que el deseo de destruir al otro […] ~ ¿Tal vez  era solo una excusa para intentar saber si lo que había entre ellos era mas que odio? ¿Tal vez  había deseo? ¿Tal vez había cariño? ¿Tal vez hasta había amor… y por eso ninguno de los dos lograba matar al otro?
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Agosto 19, 2005

POV’S JAEJOONG

-         Si?
-         Hablo con el hombre que me contrato?
-         Mmm… creo que si, creo que me hablas de “ese contrato”.
-         Escucha… no hemos podido matar al muchacho.
-         Ya me entere. Que se supone que debo a hacer, pagarles?
-         Olvídelo, yo iré a matar a ese hombre con o sin su dinero sobre la mesa. Ya es algo personal.
-         Así que…. Personal eh… ¿Por qué es personal para usted?
-         No es su problema.
-         De acuerdo, pero recuerde que yo le ordene algo… por lo menos dígame que día lo hará?
-         Ya no es su tema sabe? Ahora me manejare a mi modo, ya no me importa si lo quiere muerto o no, el ya no existe en mis planes… su trabajo ah sido cancelado.
-         Pero… yo ya le di la orden… le di la data!
-         Data? Perdone, usted ya no tiene nada que ver con nosotros. Kim Jaejoong morirá en un día o dos, o tal vez en un mes.
-         No puede hacer eso!
-         Porque? Ya se me escapo 2 veces, esta vez no podrá hacerlo.

Me corto a penas terminó de dirigirme esas palabras.
Genial! Un asesino iba a matarme y esta vez no porque yo lo aya contratado, si no por que simplemente él tiene ganas. Ni siquiera se que día, ni a que hora vendrá por mi…. Y aunque no lo crea, yo solo cause todo esto. No estaba dispuesto a vivir con guardias todos los días o con miedo si no los tenia…. Algo debía hacer….

~ Quiere venir a buscarme Yunho Jung? Pues que venga…. ~
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Agosto 23, 2005

-         Seguro que vendrás Yoochun?
-         Seguro… Jio era conmigo, va a cuidarme. Solo me quedare por si algo pasa.
-         No puedo permitirlo, si algo llegara a pasarles…
-         Tranquilo Yunho, ya es suficiente… es una deuda o no? Esta vez se supone que no habrá filtración de datos, no están esperándonos. 3 somos más que suficiente. – dijo segura Jio, dándome de algún modo un poco mas confianza – si verdaderamente será tu ultimo trabajo y tienes un motivo, tu mano no volverá a temblar…
-         Así es yunho, incluso Jio convenció a su amigo para que salga esta noche y no estuviera interfiriendo…

Aunque parecía raro, Jio se había enterado que su amigo, era nada mas ni nada menos que uno de los chicos que nos había casi quitado la vida. Prefirió pedirle que se valla de la mansión, antes de tener que ser asesinado por mis propias manos. En cuanto al otro… no sabíamos nada, solo que se llamaba Kim Junsu.

[…]

…. Y burlamos cada una de las barras de seguridad esa noche. Esta vez, todo era muy distinto de hace un mes atrás. La casa lucia frágil al igual que los pocos guardias que se encontraban en ella. Esta iba a ser mi última misión, la que comencé hace 10 años un 23 de agosto como hoy. No iba a derramar más vidas solo por dinero. Aunque hoy, debía hacerlo y no tenía otra opción.  Cada uno de los guardias fueron cayendo, todos gracias a mi, esta vez mis acompañantes iban a mantenerse al margen. Estaba cegado en odio, solo pensaba en llegar y cobrarme la ultima vida que me quedaba. Si aquel chico de aquella vez volvía a aparecer, iba a enfrentarlo, y esta vez, como que me llamo Yunho Jung, no viviría para contarlo. Ni siquiera tiempo ni ganas tenia para escuchar plegarias.
Me encontré con los dos últimos guardias… probablemente del otro lado de la habitación Kim Jaejoong se encontraría durmiendo o leyendo… o valla a saber que estaría haciendo. Dos simples golpes bastaron para que perdieran la conciencia. No era necesario matarlos, ya que Yoochun podía simplemente encerrarlos, pero hoy no estaba de humor. 2 disparos en la cabeza se veían más tentadores.
Tentadores? A que le llamaba tentador? ¿Al placer que me causo derribar a quien se cruzara en mi camino o al hombre que se hallaba del otro lado de la puerta?...
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~ Fuiste mas rápido de lo que pensé Yunho Jung. Ni siquiera me haz dado tiempo a que me levante y me enliste para recibirte. Encima llegas a mi casa y me despiertas con ruidos y atacando a mis guardias... Pero ya no puedo hacer nada al respecto. Bienvenido a mi habitación  ~
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Yunho ingreso a la habitación, para encontrarlo a Jaejoong durmiendo de espaldas, como si no hubiese escuchado en absoluto los ruidos que él había causado. Pero la realidad es que estaba despierto, fingiendo el sueño, sabia que no iba a matarlo mientras dormía, y esa iba a ser su oportunidad para atacar primero.
Quien iba a lanzar el primer puñal sin pensarlo dos veces?
Y el moreno subió tranquilamente y sin hacer ruido a la cama, cubierta por sabanas blancas de seda, que cubrían entre ellas al rubio que seguía inmóvil,  y termino por colocarle en el cuello el pico de su arma, que solo tenia una bala. La piel de Jaejoong se erizo y contrajo su espalda a sentir el contacto. Se sentía frío, al igual que su rostro, que no podía expresar ninguna sensación, ni siquiera el mismísimo miedo.
El mayor llevo una de sus manos al rostro menor, levantándolo apenas, provocando así que se apegase más a él y su cuello a su pistola.
¿Qué iba a hacer? Si le disparaba en ese momento, todo terminaría… pero no podía hacerlo… antes quería tener el placer de cruzar sus ojos con los suyos por última vez.
Giro el cuerpo del menor sin pensarlo dos veces, tocándolo con delicadeza, y olvidando por un momento el motivo de porque estaba ahí. Su primer contacto con su piel, tan suave, lisa, casi sedosa, era aun mejor de cómo se lo había imaginado.
Y ya se encontraba debajo de él, mirándolo con los ojos negros, bien abiertos, como en aquella noche. Brillaban y hablaban por si solos, causaban algo en él que sin duda jamás había experimentado. Aun sostenía el arma con una de sus manos, por lo tanto no lo tenia completamente rodeado,  pero bastaba para que estuviera quieto y el pudiera perderse observando profundamente cada una de sus facciones.
Jaejoong noto la mirada casi acosadora de Yunho. Solo sonrío de medio lado. Es que eso quería, poder seducirlo para lograr que él hiciera lo que le pidiera.
Y por primera vez, su deseo de probar aquel cuerpo, que bien sabia él era perfecto en todo sentido, se superpuso a sus ansias de matar…. Y cuantos fueron los pensamientos libidinosos que cruzaron por su mente en esos segundos.
Esos segundos en los que ninguno hablaba pero se entendían perfectamente solo con las miradas.
  
-   Tú eres el chico del café. Imposible olvidarte.
-   Pensé que jamás lo notarias…
-   Arreglaste tu propia muerte… Porque lo hiciste?  
-   Olvide los motivos.

Y fue Yunho el que se atrevió a devorar primero los labios del menor, que no pudo negarse en lo absoluto y llevo una de sus manos al cuello del moreno, invitándolo, ayudándolo a poder conocer mas de él. Con la otra, tímidamente recorrió su brazo hasta llegar al arma y quitársela sin que se diera cuenta.
Es que era demasiado el deseo contenido que guardaban, tanto que su mundo se habia reducido a ese beso en solo segundos. Y él mismo Jaejoong dejo que el arma cayera al suelo ignorando nuevamente la oportunidad de matar a aquel asesino al cual le estaba por entregar todo.
En ningún momento pudieron parar aquel beso, yunho recorría la boca de su amante, apoderándose de cada rincón e incluso luchando con su lengua, pudiendo así conocer su sabor, ese sabor que le llevo a perder el control y comenzar a desabotonar su camisa blanca, bastante holgada ya que se trataba solo de ropa para descansar.
El beso tubo que interrumpirse debido a la falta de aire de ambos. Estaban dispuestos a continuar, ¿hasta donde?, no importaba…
Yunho ingreso bajo las sabanas en las que jaejoong ya se encontraba antes y dejo que le quitara su campera y luego la camisa que llevaba debajo. El rubio llevo uno de sus dedos a los pectorales del moreno. Recorriéndolos, dibujando figuras sobre ellos, deslizándose hasta llegar lascivamente a sus abdominales, provocando una sonrisa de satisfacción en Yunho.

-         Mátame… - dijo el rubio con el tono mas excitado que se podía tener en esa ocasión.
-         Eso quieres?
-         No has venido a eso?
-         Sabes demasiado.
-         Mas de lo que crees…
-         De que forma quieres que lo haga?
-         No lo se… como a tí mas te divierta…  
-         Seguro Kim Jaejoong? – acerco sus labios para hablarle mas de cerca…
-         Seguro…

Y estiro sus labios para poder llegar a los de Yunho, que tan solo para provocar, se alejo dejándolo con unas ganas terribles de volver a probarlo… – Imbecil -… susurro por lo bajo y aunque el moreno lo escucho perfectamente decidió dejarlo insatisfecho.
Pero solo por un momento. Ya que esta vez el quería seguir avanzando.
Y aunque jamás había tenido relaciones con un hombre, ni siquiera un mínimo beso, esto lo excitaba muchísimas veces mas que estar con una mujer. Y es que tener al rubio bajo su cuerpo, pidiéndole tan eróticamente que lo “mate” a su modo, hacían aumentar cada vez mas sus ganas de poseerlo y pecar, de caer en la lujuria de aquel cuerpo.
Y así sujeto las manos de Jaejoong, haciéndoselas extender en la cama. Produciendo un leve temblor debido a que aquellos rincones se encontraban fríos. Dándose el lujo de empezar a besar su cuello. Besos que terminaban convirtiéndose en juguetonas mordidas, que le dejaban marcas inconscientemente. Y los primeros suspiros profundos empezaron a salir de la boca del menor, que involuntariamente y debido a la “acalorada situación” comenzó a mover su cuerpo, pidiéndole mas contacto.
Y yunho no iba a dejarlo pasar, acelero sus besos por los abdominales del rubio, dejando largas líneas de saliva en su cuerpo, debido a las continuas lamidas. Pequeños moretones aparecieron por las fuertes succiones, pero no le importaba.
Ante aquel tranquilo Jaejoong, el moreno decidió ir por sus pezones y permitirle que pudiera llegar a rozar su entrepierna con sus movimientos. Jugaba con sus pezones, los lamía alrededor y luego terminaba mordiéndolos. Fueron los primeros gemidos del rubio de la noche, que al notar los músculos perlados de aquel que lo tenía en esa situación, se soltó de su agarre para sujetarse de su espalda y brazos y empezar a recorrer voluptuosamente su piel. Yunho tiro del piercing que él tenia en su pezón izquierdo, una… dos veces… hasta hacerlo saltar levemente, debido a la incomodidad, provocando que sus entrepiernas se rosen descaradamente y no puedan evitar que sus gemidos inunden la habitación. Jaejoong no pudo contener el deseo de apoderarse de su cuello, mientras su lengua dejaba algo de si, mientras probaba al mayor.  Éste lo levanto apenas, para recostarlo sobre la cabecera de la cama, para poder tener así mayor acceso a su perfectamente delineado cuerpo.

-         Vamos, debes matarlo rápido.
-         Tranquilo…
-         Si no lo haces tú, voy a hacerlo yo…. – y llevo una de sus manos a su miembro, por debajo de la ropa, mientras con la otra se sostenía de la cabecera. El celular de Yunho sonó - por dios, ya olvida ese teléfono!
-         Yoochun, llámame en otro momento. – Jaejoong le saco el celular de la mano y lo tiro contra la pared. –
-         Convénceme de que vale la pena dejar que tú me saques la vida…
-         Eres perfecto…
-         Y tu eres un asesino que actúa una sola vez y rápido….

Aquellas palabras saliendo de la boca del rubio, le hicieron entender a Yunho que esto jamás volvería a pasar. Esta sensación, que por primera vez experimentaba, capaz jamás volvería a sentirla. Sin pensarlo 2 veces, iba a terminar lo que había empezado.
Le saco el pantalón de un tirón, ya que no tenía cinturón ni nada por el estilo. Se acerco despacio, para poder quitarle la ropa interior con la boca. Mientras respiraba sobre su piel, pudo notar pequeños temblorcitos en el cuerpo de Jaejoong. Su miembro estaba mas que erguido y reclamaba ya por su atención. – Deséame – Y termino por desprenderlo de su única prenda, solo tenía una camisa y abierta, por lo cual se encontraba totalmente desnudo a la vista del moreno. – Intenta probarme – la voz suave pero sensual de Jaejoong le hacia perder la cordura, y sin dudarlo, comenzó a lamer su miembro, en toda su extensión, terminando con un suave rose de sus labios en la punta. – Vamos, pruébame -  y cada vez aumentaban mas la velocidad de sus lamidas, hasta que insatisfecho introdujo completamente el miembro en su boca – Ahhh… mmm… si sigues… vas a lograr probarme – y las succiones aumentaban cada vez mas, mientras que el menor acariciaba su espalda y jalaba de su cabello – Oh por dios… mmm, lo haces tan bien como luchas… - y lo soltó a penas para reírse y retomar su trabajo, comenzando a sentir ese liquido salado que le daría fin a esto – Ahhh….  Mmm, ya no aguanto – y termino corriéndose en su boca, así como lo había planeado desde el principio. Yunho tenia la boca manchada, por lo que Jaejoong se acerco a limpiarlo, dando inicio a otro beso apasionado que no terminaría mas.

-         Eres aun mas rico de lo que aparentas ser. – corrió lentamente los mechones mojados de la cara del rubio, que atontado por el beso, aun se mantenía sujeto a sus hombros.
-         Ahora es tu turno, dame todo lo que aparentas poder dar….

Y las manos de Yunho sujetaron el trasero de Jaejoong, haciendo que se deslice por la cabecera de la cama para dejarlo acostado nuevamente.

-         Tienes la oportunidad de hablar antes de morir…. – dijo mientras abría las piernas del menor y le llevaba los dedos a la boca para que los lubricara con su saliva.
-         Mis padres no tuvieron esa oportunidad….. – le susurro antes de tomarle los 3 dedos y dejarlos los suficientemente mojados.
-         Tú estas teniendo muchas oportunidades…
-         Yo ya tuve la mía, y realmente prefiero estar muerto. – Y el moreno pudo encontrar la respuesta a su pregunta, ¿ Había echo bien en dejarlo vivo? Parecía que no…

Introdujo el primer dedo y sin esperar un minuto, empezó con el movimiento. – Ya, necesito tenerte ya… - e introdujo el segundo,  dejando salir los gemidos de la boca de Jaejoong, que se encontraba con las rodillas inclinadas y sosteniéndose con fuerza de las sabanas. Su orgullo no le permitía gritar libremente, pero el dolor era insoportable y no podía contenerse. Iba a ser su primera vez con un hombre, por lo tanto suponía que esto, recién era el comienzo del dolor que vendría. Y termino por introducir el tercero, dándole un movimiento circular para así poder dilatar su entrada mas rápido.

-         Yunho, me llamo Yunho, ahora sabes a quien debes nombrar. – y así se levanto a penas para poder despojarse de las prendas que le quedaban. Primero el cinturón, luego el pantalón y por el ultimo su ropa interior. Cada una de las prendas quedo esparcida por esa lujosa habitación.
-         Ya se tu nombre… ya se quien eres.
-         No creo que lo sepas realmente…
-         Tú eres uno de los asesinos que se encargaron de eliminar a mi familia y luego me dejaste vivo por puro capricho, para que mi vida se volviera oscura y vengativa. – el rostro de Yunho se volvió perplejo en ese instante. No había explicación, no para todo esto que estaba pasando. Tampoco continúo buscándola…



Simplemente el moreno perfilo su miembro sobre la entrada de Jaejoong y se introdujo en él de una sola vez para intentar detener sus palabras. El grito de dolor y sorpresa de éste, inundo por completo la habitación. Tenia los ojos cerrados con fuerza y al abrirlos, lagrimas empezaron a brotar de ellos involuntariamente. No sabia de donde sujetarse y mucho menos como calmar el dolor. Y eso que Yunho aun no se había movido ni un cm. dentro de él. – Ahhh Yunho, no voy a aguantar! – El mayor ignoro las palabras de Jaejoong, aunque tal vez, era tanto el placer que le producía estar dentro de él, que no había podido escucharlo.
Levanto ambas piernas del menor para poder ubicarse mejor, éstas casi podían rozar sus propios hombros. Se acerco a su rostro y con cortos besos se encargo de limpiar cada una de sus lágrimas.

-         No vas a arrepentirte de estar vivo esta noche.
-         No creo que logres convencerme…
-         Si voy a lograrlo. Solo dime… puedo comenzar?
-         Ahhh…. Mmm Yunho….
-         Lo tomare como un sí.

Y así el mayor comenzó a moverse en el interior del rubio.
Jaejoong le estaba entregando todo al hombre que pensaba matar si tuviera las agallas suficientes. Tantos años odiándolo, esperando esta noche, para que luego todo se arruine por tontos sentimientos. Y que sentimientos! Que sentía por este hombre? Le estaba haciendo perder la conciencia del dolor que sentía, pero no se detenía, el confiaba en que ese momento placentero llegaría. Su labio fue su propia victima, al igual que la espalda entallada del moreno que recibió sus rasguños y que gemía roncamente a causa del placer de su estrechez.
No se dio cuenta ni como, ni en que momento pero su mente se volvió lucida… y el dolor se volvía placer… un adictivo placer.
Aun se encontraban ambos cuerpos debajo de las sabanas. Siguiendo un vicioso vaivén de caderas  que amenazaba con hacerlos llegar rápidamente al orgasmo. Yunho tenía que llegar al fondo de su perfecto amante, tenia la necesidad. Ya sus sentidos no decidían, era su cuerpo el que directamente actuaba. Y tomo a Jaejoong por la cintura, obligándole a estirar sus piernas para entrelazarlas en su cuerpo… de ese modo podría moverse, sin tener la necesidad de salir de su interior. Se paro sobre la cama, llevándolo hacia la pared por sobre la cabecera de ésta. El primer impacto contra el frío material y la fuerza aun incontrolable de Yunho, hicieron que Jaejoong gritara de dolor y placer a la ves, haciéndolo sentir que su propio cuerpo se partía en dos.
Ahora el moreno se encontraba en mejor posición para continuar con su trabajo. Y sin perder el tiempo continuo envistiéndolo con la ayuda de su amante, que apoyado contra la pared, podía impulsarse hacia arriba para luego caer  y que su penetración fuera mas precisa. Jaejoong iba dando leves brincos… para yunho eso representaba una provocación, un pedido de mas perversión. Las transpiradas manos del rubio hacían presión sobre sus perlados hombros… comenzó a dejarle marcas debido a la profundidad de sus uñas. Ante esto y la calidez con la que las paredes del interior de Jaejoong encerraban a su miembro, no podía evitar aquellos gemidos roncos que acompañaban a los ruidosos de su “pareja”. 

-      Tus manos Jaejoong… mmm…
-     Ahhh  Yunho, no seré el único que sienta dolor…
-         Vengativo…
-         A..se..si…no…
-         Caprichoso… obsesivo…
-         Ahhh Yunho! No pares, no pares por favor!
-         Dulce… hermoso… perfecto…
-         Asesino, A… se..si…no, que ni siquiera se atrevió a ….. matarme.. porque? – le dijo aunque savia que ese no era el momento de preguntar.
-         Es lo único que vas a decir o preguntar?
-         […]
-         […]

-         Te odio.
-         Te amo….
-         Dame más Yunho,

-         Lo que tú quieras. – deposito un suave beso en su frente y se quedo respirando sobre su cuello, erizándole la piel, susurrándole su nombre por lo bajo.
-         Dame más Yunho, hazme perder la conciencia, hazme olvidar de esta vida que nos toco vivir…

Y una sonrisa amplia se dibujó en el rostro del mayor. El sudor de ambos se encargaba de lubricar sus cuerpos. El de piel morena, el de nívea piel… el chico serio… el chico irresponsable y caprichoso… el asesino, la victima…
El odio…. Y el amor.

Las embestidas se volvían desenfrenadas, y aunque perdieron el equilibrio, cayendo sobre la cama y haciendo que las sabanas volviesen a taparlos, parecían ser infinitas para Yunho, jamás se acababan, no tenían la necesidad de hacerlo. Las estrechas paredes de su amante, le causaban ese placer irreconocible que le estaba haciendo tocar el cielo con las manos. Los gemidos de placer de Jaejoong, eran una dulce melodía que lo volvían loco, que le robaba los límites, que le dejaba la garganta seca…
El toque justo, la fuerza justa, el placer justo, la persona justa… el momento justo, para que Jaejoong olvidase hasta su nombre y solo recordara el de Yunho. A tal punto que ya había perdido las fuerzas para sostenerse y la vista para disfrutar de los profundos ojos de su amante. Se desgarraba la garganta, desesperado, al no saber como expresar ya el placer que rodeaba a cada uno de sus sentidos.

Una estocada mas… y otra… y otra… pero esta vez mas profunda, mas rápida, mas ambiciosa… termino por hacer que Yunho derramara su semilla dentro de Jaejoong.                                          Ahhhh… mmm.... increíble – fueron las únicas cosas que pudo pronunciar, mientras alcanzaba el orgasmo y dejaba que las piernas del menor tocaran nuevamente las sabanas. Aquel a penas podía respirar y seguía susurrando su nombre por lo bajo….- Yunho, Yunho… - sus labios estaban inflamados y rojos debido a sus propias mordidas y su vista era borrosa como para intentar levantarse.
Yunho se apodero de vuelta de los labios de Jaejoong, ignorando el hecho de que ambos a penas podían moverse.  El rubio sujeto su miembro para poder traer un poco de su semilla y llevarla a su boca. Definitivamente no se quedaba atrás, el moreno era perfecto sea como sea, por lo menos ante sus ojos. Salio lentamente de su interior, haciéndole gemir bajo por ultima vez.

-         Te deje vivo por que no me parecías real.
-         Real?
-         Eras como un ángel, todo en ti es así. Aun ahora, te veo y seria incapaz de lastimarte.
-         Deja de decir esas cosas!....
-         Tu me hiciste una pregunta, solo te conteste. – Yunho sujeto el arma del suelo y la coloco en la mano de Jaejoong.
-         Que haces?
-         Vamos… no pude matarte por tercera vez… ahora tu tienes la oportunidad de hacerlo.

Jaejoong, que aun se encontraba bajo el cuerpo de Yunho, no tenía palabras. Matarlo? No era ese su plan? Acostarse con él y luego matarlo? Tiro el arma hacia un costado, dejándola caer cerca del celular del mayor, que aun yacía tirado en el medio de la habitación. Yunho se recostó a su lado y paso los brazos por su cintura, tratando de darle un poco mas de calor. Respiro profundo y una lagrima recorrió su mejilla, pero esta vez no de dolor ni de tristeza… si no de felicidad.
Porque era la primera vez… desde hace 10 años… que tenia un motivo para vivir que no fuese la venganza. Y ese motivo era nada mas ni nada menos que la persona que le había traído ese cruel sentimiento.

~ Pero ya no importaba, porque él le había devuelto la vida y… al menos que aparezca algún tercero… ninguno podría quitarle la vida al otro aunque quisiera. ~
………………………………………………………………………………………………………...

-         Jaejoong? – levanto la cabeza del pecho de Yunho asustado.
-         Quien es?
-         Junsu… olvide por completo que estaría aquí reposando…
-         Debo irme…
-         Rápido… - el moreno se levanto, tomando algunas de sus prendas y cruzando sobre la cama intento llegar a la ventana, pero el menor le tomo el brazo casi sorpresivamente.
-         Nunca olvides esto… yo jamás voy a olvidarlo…
-         Yo no toque a tus padres Jae, ni tampoco pude herirte a ti… no pienses que estoy tratando de aparentar ser inocente, por que soy una persona igual o peor a los que te hirieron así. - sujeto su mano suavemente, como cuando un novio le pide matrimonio a su novia  - si tu estas dispuesto yo soy capaz de cambiar por ti. Estoy dispuesto a devolverte cada uno de los años vacíos que te tocaron vivir. Elegiré vivir por ti… vivir y solo vivir…
-         Estoy dispuesto… - y recibió un tierno beso de la persona que acababa de regalarle un nuevo mundo con tan solo unas palabras.
-         Te amo Kim Jaejoong.
-         Te amo Yung Yunho.

Y se retiro rápidamente por la ventana, justo en el momento en el que Junsu abrió la puerta y el rubio aun se encontraba desnudo bajo las sabanas, cansado y desalineado… aunque debería estar durmiendo.

-         No lo hiciste cierto?
-         De que hablas?
-         Necesito entrar en detalles? Eres un depravado… estas loco.
-         Vete Junsu y  llama a la policía, yo no puedo levantarme. – dijo con un tono ingenuo, sonrojado, debido a que su amigo se dio cuenta de lo que había pasado.
-         ¿Por qué será que no puedes moverte no? Llamé hace ya media hora, pero aun no han llegado.
-         Mmm bien echo, ya llegaran…

Y su socio se retiro de la habitación ignorando lo que pudiese llegar a ver. No podía entender como era que aun se encontraba tan tranquilo en la cama sabiendo que estaba  propenso a cualquier a peligro. Comenzó a caminar a paso lento por el pasillo, cuando sintió que un hombre lo tomaba por la cintura y colocaba un arma en su espalda.
Park Yoochun estaba de humor, era de noche y aquel hombre sin duda le llamaba mas que la atención, ya que había podido escapar de Yunho, que en realidad, ni su presencia llego a notar. – Tu vienes conmigo, Kim Junsu.
ang� 1-M �� � � lor:black;mso-ansi-language:ES-MX'>Me encontraba en el piso de arriba, pudiendo observar toda la escena, sin que ellos notaran mi presencia. Ambos se habían puesto pálidos con la llegada de las armas a sus respectivas espaldas. Era tan placentero poder sentir su miedo… hacerles sentir esa desesperación y bronca que yo sentí hace 10 años por su culpa.
Esto iba a ser rápido… aquel Yoochun, no había participado en lo absoluto en el asesinato… por lo tanto me daba igual si quedaba vivo o no, pero Yunho… el iba a venir conmigo e iba a morir bajo mis propias manos.

-         Junsu…. Changmin… díganle a mi guardia personal que maten al morocho de cabello largo… pero al moreno, lo quiero vivo…  -  relamí mis labios involuntariamente, esta era la mejor noche de mi vida… y probablemente ya estaba completamente loco, por lo tanto no me sentiría culpable en la mañana.

Pero todo iba a salir mal y no se porque motivo.
Esos dos idiotas se safaron del alcance de las balas de mis hombres y dieron paso a una pelea en la sala.
Aunque eran 7 contra ellos dos, se les hacia imposible tocarlos… yoochun era muy hábil y aunque solía tardar en disparar, lo hacia a la perfección. Y él… bueno… él… a penas se movía de su lugar, se encargaba de que los otros se movieran y cayeran solos, y su arma no debía quedarse ni un minuto en el aire sin ser disparada. Mi furia aumento cuando ví a todos mi hombres en el suelo y a aquellos dos en la mitad, respirando, como si nada hubiese pasado. La sorpresa de changmin y junsu parecía ser más grande que la mía aun. No podía ser… eran 7 guardias, perfectamente entrenados, de los cuales dependía mi vida. Fueron echados del camino como simple piezas de ajedrez.

-         Changmin… debo preocuparme porque vengan aquí y nos maten…?
-         Eso no va a pasar. Junsu, vamos.
-         De acuerdo hyung.


Y ambos salieron de la habitación para enfrentarse a quienes deberían estar bajo mi poder en este momento. Iba a ser una pelea muy interesante. Mis dos socios eran perfectos luchadores… sin duda, no tendrían nada que envidiarle a aquel par de asesinos.
Pero mi cuerpo se negaba a que mataran a Yunho. Si Junsu o Changmin salían victoriosos… ¿Iba a sentirme tan bien, como espere durante tanto tiempo? ¿Por qué demonios llegaban estas dudas a mi cabeza? Yo jamás dude con nada en mi vida, y estaba orgulloso de ser una persona así. Pero a aquel chico, pero a Yunho, no podía permitir que lo maten.   
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[Fic] Criminal. Yunjae fanfic, 1ra parte. +18


Agosto 23, 1995.

POV’S YUNHO.

Y era la última victima que quedaba en la sala. Podía notarlo, era un chico de no mas de 10 años. Mis compañeros se habían encargado de destruir todo, incluyendo a la familia que se encontraba dentro de la casa en ese momento… todo a la vista de este niño. No era la primera vez que iba a quitarle la vida a alguien, pero la mayoría de las veces habían sido malditos adultos que solo se burlaban de toda la sociedad con sus corrupciones. Desde la primera vez que maté, jamás la mano me había temblado, jamás me había pasado lo que me estaba pasando ahora. Quite el seguro del arma, la habitación estaba semi oscura, pero había  suficiente luz para que pudiera ver su rostro, asustado, débil, triste, manchado con un poco de sangre, que valla a saber de quien era. Me gritaron desde la otra habitación, habían encontrado los diamantes y algunos documentos, esta era la casa de nada mas ni nada menos que de la familia Kim, lideres en el mercado de joyas y piedras preciosas. ¿Por qué debían matarlos?¿Por qué de esta manera tan cruel? Sinceramente no lo se… pero eran ordenes.
Apunte a su pecho, cayó una lágrima de los ojos del niño, era la primera en toda la noche, tal vez se encontraba en estado de shock y no había podido llorar.
Así una, dos, tres lagrimas más cayeron recorriendo su piel blanca, perfecta, era un mismísimo muñeco de porcelana manchado con aquella roja sustancia… y no pude hacer mas que mirarlo a los ojos y poder tomar todo su sufrimiento como si fuera propio, desear poder sacarlo de ahí y hacerlo olvidar de las escenas que había presenciado.

-         Vete… pero escóndete… si saben que te deje vivo, seré yo el muerto.

El niño se paro como pudo y se dirigió al cuerpo ya sin vida de su madre, tiro del collar que se encontraba atado en su cuello y me lo dio. Se fue corriendo, aun sin dejar de llorar. Dispare el arma para fingir que lo había matado, y me dirigí hacia la salida: la misión de mis compañeros estaba cumplida… pero nadie debía enterarse de que la mía no. Tal vez esa cadena significaba un… ¿Gracias? Sabía perfectamente que iba a odiarme cuando entendiera que hubiese sido mejor morir.

Jamás debía haberme permitido observarlo a los ojos ~

Era lo único que me repetía, cuando el líder mi grupo, Shao, no dejaba de gritarme furioso luego de leer las noticias de su centinela: “todos los objetivos fueron eliminados, salvo el niño menor, no se encontró su cuerpo y piezas de su vestimenta fueron halladas en el jardín, haciéndonos saber que logro escapar… o algo aun peor, alguien lo dejo escapar”. Un fuerte puñetazo se dirigió a mi rostro, y ni siquiera pude caer, ya que dos hombres me sujetaron por la espalda.

-         Yo creí que tú, valías la pena Yunho. Pero eres un simple maricón que no puede matar a un chico de 10 años.

Me limite a responder, solo debía callar y esperar a que me mataran a golpes.

-         Así que me ignoras? ….. sabes que? En vez de matarte a ti, que podrás tener un futuro aquí, mataremos a tu protegido, eso te ara entender que en mi grupo, las órdenes se cumplen….
-         No por favor… el no tiene la culpa, máteme a mi, mándeme a hacer los trabajos mas peligrosos… pero por favor… no le haga nada a él.
-         Soah… encárgate del hermano de Yunho… esta de más… como su actitud de ir desobedeciéndome dejando viva a las personas.
-         No por favor! Shao, por favor! NO!
-          
Y fue la última palabra que pude pronunciar, sentí un fuerte golpe en mi cabeza, que hizo que me desvaneciera al instante.

Cuando me desperté, ya todo había cambiado. Sentía, sabia que mi hermano ya no estaba, que lo habían matado por mi culpa. Nadie pudo incluso callar mis gritos o secar mis lagrimas, ni siquiera Jio o Yoochun, las únicas personas perecidas a familia que me quedaban y que también lloraban por mi perdida.

~ La próxima Yunho Jung, Jio y Yoochun morirán también, al igual que toda persona de tu agrado que se cruce en tu vida. La vida para las personas como nosotros, ya no tiene otro sentido que no sea matar. Ya que la muerte ha llegado a nosotros y nos ha ofrecido ayudarle, a cambio de fantasear con que aún podemos respirar ~

A pesar de lo cruel que eso pudiera sonar, se convirtió en mi credo desde ese día. Con solo 15 años, luego de trabajar como asesino durante 2, había encontrado cual era mi papel en la historia. “te dicen que mates… y tu… siempre y cuando haya dinero, debes hacerlo, después de todo solo importas tú y lo que perdiste”.
¿Por qué lo había dejado vivo entonces a Kim Jaejoong, aquel niño que presencio la muerte de su familia en carne propia? Simplemente no pude matarlo, porque era como un ángel, como una de esas cosas que crees tan perfectas que dudas de si son reales o no.
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 Julio 15, 2005

Pasaron nada mas ni nada menos que 10 años desde aquel día.
Sin duda había marcado la vida de aquel joven.

Y  Kim Jaejoong se levanto a la media mañana como todos los días, exigiendo su desayuno, despidiendo a la hermosa joven que había aceptado pasar la noche con él y preparándose para otro día de trabajo como lo hacia siempre.
Todas sus sirvientas llegaron a la habitación para comenzar a ayudarle.
El tenía un comportamiento bastante rugoso para su edad, costumbres despreocupadas y a una de las empresas más grandes del mundo a sus pies. Porque él era el único descendiente de la familia Kim, y se había convertido en una persona fría, cruel, ambiciosa y sobre todas las cosas vengativa.

Llego a su empresa, tarde e impuntual como siempre, ¿Pero quien iba a decirle algo? Era el dueño de cada cosa ahí adentro después de todo. La mirada de cada una de aquellas personas seguían los pasos del “jefe”. Las mujeres suspiraban enamoradas y los hombres se chocaban los dientes del odio o envidia que pudieran tenerle. En su oficina lo esperaban Junsu y Changmin, sus dos socios y únicos  dos amigos. Si no fuera por ellos, la empresa hubiera quebrado hace mucho debido a la falta de atención del líder.

Y es que desde aquella noche, su vida de niño tierno y familiar se había vuelto mala y solitaria… vengativa sobre todas las cosas. No podía dejar de pensar en como disfrutaría matando a los hombres que habían asesinado a sus padres y hermanos enfrente suyo. Tampoco podía olvidar la cara de aquel chico, no mucho mas grande que él, que le había dejado escapar. Fueron millones las veces en que comprendió que era mejor haber muerto que tener que vivir como ahora, en el odio y la oscuridad. Aquel chico, terminaba siendo peor a los verdaderos asesinos.

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POV’S JaeJoong.

Y hoy… nuevamente no me interesa venir aquí, solo no voy a dejar plantado ni a Junsu ni a Changmin. Tal vez… alguno de los dos tenga nueva información para mi, tal vez cada día que pasa no es en vano y me acerco mas a mi tan deseado placer, a mi tan deseada venganza.

-         Escucha Jaejoong… las ganancias en Europa van bien, pero en América han bajado un 15% en solo un mes. Tal ves deberíamos optar por…
-         Joyas más accesibles en el 2do continente Junsu. Los europeos acostumbran comprar piedras inútiles, pero los americanos, lo piensan dos veces.
-         De acuerdo… si usted lo dice, me encargare de hacerle llegar el nuevo plan a los empleados.
-         Vamos junsu, cuantas veces te he dicho que no me trates de usted?
-         De acuerdo, entonces ira bien con un “hyung” por ahora?
-         Mmm… me parece bien…
-         Jaejoong…
-         Si changmin?
-         Esto no tiene nada que ver con… el mercado… tengo la información… aquella que me pediste hace tiempo.
-         En serio? – el corazón por un momento me sonrió, al igual que el rostro, esto era lo que tanto esperaba.
-         Enserio...
-         Habla changmin…
-         Espero que sea segura…. – acotó junsu por lo bajo.
-         Jaejoong, las personas que mataron a tu familia y tenían pensado matarte a ti fueron contratadas, no fue un simple robo. En el mundo de las empresas, el dinero va por encima de todo, y el negocio de tu padre representaba una gran perdida de ganancias para otras personas.
-         Contratadas… quienes son? Y quien los contrato?  
-         Quien los contrato?…Realmente me duele comunicarles esto pero… fue la empresa de los padres Junsu.
-         Que? – grite, sin notar que Junsu también lo hizo.
-         Así es… hace 10 años la empresa de los padres de Junsu era nuestra competencia, sea como sea alguno iba a morir, habían 2 contratos para matar a ambas familias, pero el de la muerte de los sres. Kim fue decidido primero.
-         Por dios… por dios… no puede ser… me siento totalmente horrible!
-         Ya basta Junsu… - dije tranquilo, después de todo el se había peleado con sus padres hace 5 años y de ese modo llego a trabajar a mi lado – tus padres, ya están muertos y la empresa… esta fundida… a quien quiero hacerle pagar? A ti? Que no tienes idea de nada?
-         No es eso Jaejoong… saber que tu familia es la causante del sufrimiento de tu amigo…
-         Shhh enserio ya basta… no aras que mi familia reviva llorando. Changmin… quienes son los contratados?
-         Es un grupo peligroso, se dedican a realizar trabajos sucios hace mucho tiempo. Puedes comunicarte con la excusa de que yo te presente… tengo un conocido ahí adentro… eso si, jamás digas tu nombre y haz que el líder olvide tu rostro de inmediato. La policía corrupta los avala, tienen el apoyo necesario para no ser perseguidos por la ley, conseguir armas sin autorizaciones y entrenar personas como si fuera la milicia misma.
-         Que pasa changmin? Piensas que puedo tenerles miedo?
-         En absoluto… solo debemos respetarlos, fueron 5 las personas que entraron a tu hogar hace 10 años… esas 5 son las que te esperan. Bong Hua, Tae Nah, Chin Mae, Park Shao y Jung Yunho.
-         Te felicito hyung… eres un buen informante después de todo. Y sabes que? No voy a hacer la misma idiotez de contratar personas que maten, seré yo mismo quien se encargue de eso.
-         Hyung… - me gritaron ambos a coro, pero los ignore, durante mucho tiempo planee esto con delicadeza… nada iba a hacerme cambiar de opinión. Tomé mi teléfono y llame al número entregado por Changmin, comenzaba mi venganza.

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Flash back.

Septiembre 14, 2003

Y cuando parecía terminar la vida de Yunho, llego la noticia al lugar donde vivían los “entrenados” del grupo. Shao y sus 7 acompañantes habían caído intentando completar una de las misiones más difíciles, matar a la hija de unos de los empresarios más ricos de todo Corea. El encargado de acceder al lugar de Shao y continuar con la organización iba a ser nada mas ni nada menos que Yunho Jung, junto a dos personas que el mismo iba a elegir: Jio y Yoochun sin dudas.
Y es que desde hace bastantes años, Yunho venia trabajando bajo las ordenes de Shao a la perfección, sin darse el lujo de sonreír o de darle espacio a sus sentimientos como en aquella noche. La muerte de su hermano y el repentino cambio de ideología: “vivir para matar, es un regalo que la muerte nos dio”, habían echo de este Yunho, el muchacho sensible que dejara vivo a Kim Jaejoong hace 8 años, el peor asesino de todos.
Y asumió el cargo sin pensarlo, junto a sus acompañantes que se asustaron un poco, ya que sabían que la responsabilidad era mucha y no había oportunidad de equivocarse.
Y los días comenzaron a pasar, los trabajos seguían llegando, al igual que los nuevos integrantes, que solían ser personas que lograban que su vida dependiera de ese trabajo y nada más que de eso.



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POV’S YUNHO.

Julio 17, 2005.

Me levante mas inquieto de lo normal, Jio no había querido estar conmigo la noche anterior. Ella estaba entretenida con otro hombre desde hace tiempo y yo… no podía hacer nada al respecto, después de todo ella era solo mi amiga a que la que use durante años solo para divertirme.
Hoy mi hermano cumpliría 23 años, 2 años menos que yo apenas. También vale recordar que en un mes de agosto, pero en una década atrás, el fue asesinado.
Me dirigí hacia donde se encontraba Yoochun, una cafetería en plena capital, si había algo que odiaba: era tener que ir allí y lidiar con tanta gente. Las personas se comportaban normalmente. Las chicas en especial… y Yoochun no desperdiciaba nada, por eso amaba ir a Seúl… pero yo en cambio, no podía entablar amistades ni mucho menos relaciones, así que solo me quedaba ignorar a los mujeres del día y optaba por salir de noche, ya que nadie pedía explicaciones.
Era mediodía ya, cuando ingrese a la cafetería. Yoochun estaba solo, pero hablando por teléfono, traía con el una pequeña caja, que por lo que llegue a ver provenía de una joyería.

-         Oye Yoochun… ahora robas también?
-         Espera yunho… estoy hablando por teléfono…
-         Apúrate… - me fastidiaba la idea de que me estuviera haciendo perder el tiempo. Comencé a jugar con la caja y pude leer en la tapa el nombre de la Joyería: “Lía-Kim”, me quede mudo por un instante. Seria posible que esa empresa aun existiera?
-         Yunho! Yunho!
-         Que… que?
-         Te quedaste perdido hyung, que paso?
-         Nada… dime, que hay que hacer. ¿Por qué me haz hecho venir si podía enviarte hombres?
-         No es tan fácil… este cliente es especial… sabes… creo que nos traerá algunos dolores de cabeza. Quede en verme con él en 5 minutos.
-         No entiendo…
-         Muéstrame el collar, ese que siempre traes puesto, el que te regalo el niño aquella vez…
-         Vamos Yoochun! Ya se de cual hablas! ¿Para que lo quieres?
-         Intente comprar uno parecido en la joyería, se acerca el cumple de Jio, se que realmente ama ese collar.
-         Toma… - se lo di despacio, aunque odio admitirlo, ese collar se había convertido en mi amuleto, era lo único que me recordaba a veces que tenia algo llamado corazón. – esa histérica de Jio, no quiso dormir conmigo anoche.
-         Oye Yunho! Es como mi hermana, no hables así de ella.
-         Vamos Yoochun! No dije nada malo.
-         Oye oye… hay viene, me dijo que llevaría puesto anteojos y estaría elegante.
-         De acuerdo.


El joven se acerco rápidamente, de algún modo supo que éramos nosotros con quien debía hablar. Estaba vestido con traje y llevaba unos anteojos tan oscuros que se hacia imposible distinguir sus ojos. Lo que si pude notar de inmediato en él, eran sus labios, muy hermosos para ser un simple hombre y en sus manos y rostro una brillante y perfecta piel, sin duda si no fuera por su figura seria muy fácil confundirlo con una mujer.  Era… como un muñeco de porcelana.
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POV’S JAEJOONG

Ambos jóvenes esperaban sentados, estaban tomando un café y parecían no pasar de los 25 años, reconocerlos fue de puro instinto, pero quienes mas podrían ser? Aquella pareja de ancianos no se veía muy sospechosa. Realmente me pregunte por un instante si era posible que aun estuvieran vivas las personas que habían entrado a mi casa esa noche. Era imposible que me reconocieran, yo había crecido, ahora mi pelo era rubio, y estaba de incógnito gracias mi vestimenta. Mire primero al de campera blanca, tenia una linda apariencia y parecía no ser muy serio por la forma de dirigirse a su compañero, el otro estaba de espaldas… pero tenia un muy buen porte por lo que llegue a notar. Seria después de todo divertido acostarse con un asesino? Me reí sin notarlo, a pesar de que quería concentrarme mi mente seguía siendo un desastre y mi cabeza funcionaba sola. Siempre tuve esa pequeña obsesión por el sexo. El echo de no poder amar y haber cerrado apropósito mi corazón, me había vuelto así de… ¿irresponsable? Me senté sin pedir permiso, frente al muchacho que antes me daba la espalda y grande fue mi sorpresa al verle el rostro. Era igual a alguien… podía recordarlo, por un momento llegue a pensar que el había estado en mi casa aquella noche. Pero eso era… imposible? O tal vez si era posible y yo no quería admitirlo. Volví a tierra cuando escuche el saludo del otro chico..

-         Park Yoochun y tú?
-         No necesitas saber mi nombre… - respondí con una leve sonrisa. En realidad estaba nervioso y había olvidado que nombre había escogido para reemplazar el mió.
-         Eres astuto… que te trae por aquí chico lindo?
-         Chico lindo? Mmm… la plata será aun mas linda Park Yoochun… créeme.
-         No lo dudo… si quieres podemos ir al grano…
-         Por supuesto…
-         Dime entonces…
-         Kim Jaejoong…  - la mirada de ambos se volvió fría e intimidante de pronto. Así que ellos sabían perfectamente a quienes tuvieron que haber matado, incluso sus nombres, si no, no había explicación para esa reacción.
-         Solo a él?
-         Así es. – el moreno de al lado apenas me escuchaba, mientras  yo me dedicaba a observarlo, y el trataba de eludir mi mirada todo el tiempo. Eso solo hacia que me pusiera nervioso.
-         Sabes… ese muchacho es bastante… peligroso… tiene mucha seguridad, no será un trabajo fácil.
-         Lo se… por eso envíame a los mejores hombres… a los que tienen mas experiencia. – me distraje en un momento de mi relato cuando vi en las manos de Yoochun el collar de mi madre, que una vez le había entregado al hombre que se suponía había salvado mi vida. Mi corazón se comprimió por un momento…
-         Pasa algo?
-         Ese collar….
-         Es mío – dijo fríamente aquel muchacho, que se había mantenido callado toda la tarde.
-         Tuyo?... es lindo… - trate de calmarme, no podía echar todo a perder por un impulso – donde lo haz comprado?
-         Me lo regalaron… hace mucho tiempo… algún problema? – no sabia en ese momento si me había quedado sin palabras por el collar o por el modo en que ese hombre me hablaba y me miraba. Sentía una especie de desafío ahora con él, realmente era él el asesino de aquella noche? Y por ese motivo su rostro se me hacia tan conocido y, aunque tenia muchos años menos en aquella ocasión, no podía olvidarlo?
-         Ahh… perdón que me aya distraído… en que estaba Yoochun?
-         Sobre cuales eran sus requisitos para el trabajo.
-         Aaah si! Quiero a los hombres con mas experiencia sabe, ese maldito muchachito de Kim Jaejoong no se puede escapar… no esta vez. – el moreno cada ves se ponía mas nervioso y sus ojos expresaban descontento.
-         No esta vez? Usted es una persona muy peligrosa…. Pero de acuerdo… los hombres con mas conocimientos irán con usted…
-         A ver Sr. Park… déjeme hacerle un pedido aun mas grande…
-         Si?
-         Quiero a  Bong Hua, Tae Nah, Chin Mae, Park Shao y Jung Yunho si es posible – abrieron de par en par los ojos al oír aquellos nombres. Seguramente comenzaron a pensar que algún conocido mío había ordenado la muerte de los Sres. Kim o aun peor… que mi padre o yo éramos los que los habíamos contratado hace 10 años.
-         Shao esta muerto. – un imbécil mas que dios me quitaba de las manos.
-         Entonces los otros 4 serán?
-         Así es… el sábado a la noche, todo se ara rápido. Obviamente llevaran refuerzos…
-         De acuerdo…El señor… su compañero… no va hablarme?
-         Eu hyung!.… estamos hablando con un cliente no seas irrespetuoso…
-         Que ocurre niño? – se levanto de la mesa de golpe y comenzó a hablar con un aire de superioridad que realmente me causo odio y atracción por alguna maldita razón. Por algún motivo, me había convertido en una persona tan caprichosa que todo lo que se oponía a mí debía ser mío de alguna forma. – ¿porque voy a dialogar contigo si ni siquiera me dices tu nombre?
-         Apuesto a que tú tampoco me dirías el tuyo…. – le dije sarcásticamente, inclinando la boca hacia un lado, esa actitud propia de mí jamás fallaba con los hombres.
-         Me llamo Jung Yunho. Un placer trabajar con usted.

Y se retiro caminando sin decir nada… dejándome con la palabra en la boca. Yoochun solo esbozo una tímida sonrisa y se levanto a estrecharme la mano. El pacto estaba hecho. Kim Jaejoong iba a ser asesinado el sábado a la noche por Jung Yunho, aquel hombre al cual había tenido el agrado de volver a ver… pero esta vez de un modo muy diferente a aquella ocasión. Lo encontré súper atractivo para mi gusto y muy frío. Ahora que sabia que él fue una de las personas que entro a mi casa, ya que su nombre coincidía con la lista que changmin me dio, y su rostro era igual al de aquel chico que me dejo con vida, no tenia dudas… el era mi blanco.
Me senté a terminar mi café y recosté mi cabeza en una de mis manos… me divertía pensar en que me había convertido… ya que iba a lograr vengar la muerte de mis padres. Solo quería continuar con mi vida… gastando dinero… perdiendo el tiempo… jugando con chicas y a veces hasta chicos… convertirme en alguien mas poderoso aun y demostrarle a todos que aunque mi infancia había sido trágica, yo podía seguir adelante.
Y recordé aquel pensamiento lascivo que tuve antes de llegar a hablar con Yoochun y “Yunho”. ¿Qué tal  seria acostarse con un asesino? O mejor aun…. ¿Qué tal seria acostarse con la persona que te dejo vivir y va a arrepentirse de haberlo echo?
Termine mi café y llame a la mesera. Me limpie la  boca con la lengua pensando en aquel moreno, quien iba a ser mi futura victima,  sin notar que la chica ya se encontraba a mi lado… mirándome casi perdida. Me reí y le deje algunos billetes… realmente era divertido caminar y que todas las mujeres voltearan a mirar.

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El descontento de Yunho ante la ocasión era notorio. Estaba inquieto debido a que sabía que ese “cliente” tenía demasiada información, demasiados nombres, para ser un simple muchacho. Peor aun, el suyo estaba en esa lista… y el de las personas que lo acompañaron en el asesinato de la familia Kim. ¿Acaso este joven era un descendiente de los contratadotes? Imposible… había escuchado sobre su muerte hace un par de años. Nadie se comportaba de ese modo arrogante con Yunho, el no iba a permitírselo. Ahora por puro capricho había decidido no participar del asesinato… después de todo el “rubio molesto” no tenia porque enterarse. ¿Era por eso que no iba a ir o porque tenia miedo de encontrarse con ese “alguien” que destruyo su vida hace mucho tiempo?...

Y la sed de venganza había despertado en Kim Jaejoong, las personas que arruinaron su vida se encontraban vivas, incluso el hombre que lo había salvado.
Se había dado cuenta, de que se sentía sumamente atraído por él y eso le daba bronca y morbo ya que no estuvo jamás en sus planes. Pero ahora… lo tenia a sus pies ¿o no? Cada vez mas aumentaba su enojo al recordar como le hablo, con ese tono altanero y de superado….. Esperaría sin dudas ansioso a que llegara la fecha.

Y aunque ninguno de los dos lo supiera, ese algo que comenzó hace 10 años era una conexión que se había reavivado en ese instante, cuando jaejoong vio los ojos de Yunho y Yunho se perdía en su belleza tan característica de él.
Uno de ellos había tenido la oportunidad de acabar con todo, y había fallado…
El segundo iba a tener la suya ahora… la podría aprovechar?
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POV’S YUNHO.

 ~ Como estará… como habrá sido su vida luego de aquella noche? Habré echo mal en dejarlo vivo? Porque este hombre quiere matarlo? ¿Seguirá teniendo aquellos ojos que me destruyeron ese día?

-         No voy a ir Yoochun, soy el líder aquí, y ese chico es un caprichoso!
-         Pero… no es cuestión de que él lo aya dicho, esa victima tiene mucha vigilancia, se necesita a los mejores y sin dudas tu eres uno de ellos!
-         Ja, que buena excusa… ve tu… no eres el mejor después de todo? O solo lo dices para impresionar chicas!?
-         Vamos yunho, no me obligues a tocar temas difíciles…
-         Que quieres decir? – grite ya casi enojándome, Yoochun sabia al igual que yo, que  Kim Jaejoong era el chico que no había podido matar y por eso le habían arrebatado la vida a mi hermano.
-         Siempre me pregunte Yunho… porque no pudiste matarlo… venias 2 años trabajando a la perfección…
-         Si lo hubieses visto hyung… ese niño era el ser mas perfecto y dolido de la tierra. Jamás volví a encontrarme con una mirada así…
-         Ya paso el suficiente tiempo y haz cambiado… será tu prueba Yunho… no basto con la perdida de tu hermano?
-         Claro que fue suficiente…
-         Entonces no deberás permitir que tu arma tiemble nunca mas…
-         Tranquilo hyung… no voy a tener ningún problema.

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POV’S JAEJOONG

 ~ Siempre me pregunte como había sido su vida hasta esa noche, si algo había cambiado en él por haberme dejado vivo… ¿Se  preguntó en algún momento si había tomado la decisión correcta al dejarme seguir respirando? ¿Seguirá teniendo aquellos ojos que me terminaron de destruir ese día?

-         Changmin, Junsu, todo va a salir bien. Yo solo esperare aquí, los guardias lo aran bien. El único objetivo aquí son esos 3 hombres.
-         3 Jaejoong? No eran 4 si restábamos a Shao? – dijo Junsu con tono molesto.
-         No le has dicho nada aun? – changmin parecía jugar con la paciencia de mi otro colega, eso podría traer un enfrentamiento en un momento tan importante – Yo quiero encargarme de Jung Yunho…
-         Estas loco hyung? Va a matarte! Ese hombre fue entrenado para matar a personas  como tu!
-         Así es… sin embargo no pudo matarme una vez… porque va a hacerlo ahora?
-         Imposible… - Changmin había entendido a la perfección mi frase. Pero se negaba a creerlo. No podía entender como aun se encontraba vivo.
-         Recuerdas cuando te dije que el joven que yo recordaba no superaba los 15 años?
-         Por supuesto….
-         Bueno… no me equivoque. Era muy pequeño… y aun así, estaba dispuesto a matar.

Y me dirigí hacia mi casa, olvidando por un momento a la empresa. El celular de Changmin sonó, era nada mas ni nada menos que Jio, su espía en la “corporación de asesinos” y bla bla bla. Gracias a que él mantenía una relación con ella,  pudo conseguir los datos necesarios para encontrar a las personas que buscaba.

-         Jaejoong… dice Jio que esta todo listo.
-         Okey hyung…

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Todo estaba planeado por ambas partes. Yoochun lideraba al grupo de 6 personas que habían sido contratadas para matar a Kim Jaejoong. Entre ellos Yunho, que se negó a ir pero termino haciéndolo igualmente, sabía que no debía dejar que sus sentimientos volviesen a involucrarse con su trabajo.
La supuesta victima, que en realidad era la mente maestra de todo esto, se encontraba nervioso, pero ya preparado. Iban a ingresar a su casa, y él, debía ir haciendo caer uno por uno a los intrusos. Jung Yunho, iba a ser sin duda el último… e iba a ser asesinado por sus propias manos. Pero el hijo de la familia Kim también tenía otro deseo antes de matarlo… y no era justamente preguntarle ¿Por qué lo había dejado vivo aquella noche?...
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Julio 20, 2005

La noche había caído… y era más oscura de lo normal. Todos ya estaban listos para cumplir su misión. Cada misión era distinta… pero tenía un mismo final: Matar.
Ingresaron primero los colaboradores de Yunho y Yoochun a la casa, eran solo 4. Se suponía que con ellos tendría que bastar para dejarle el camino libre a Yunho… que sentía la necesidad de encargarse de la victima misma.
Pero algo raro ocurrió… ninguno de los 4 hombres volvió para anunciar que el camino estaba despejado. Paso demasiado tiempo y no había ninguna señal de que se hubiese desarrollado una pelea dentro de la mansión Kim.
Yoochun decidió averiguar… pero Yunho no lo dejo. Si algo le pasaba iba a quedarse completamente solo y eso no iba a ser definitivamente nada bueno.
Ingresaron sigilosamente por las ventanas. Estaban muy bien armados, por lo tanto no le temían a un enfrentamiento con la guardia personal de la “victima”. Sin duda el moreno prefería no pensar a quien estaba yendo a buscar y le producía un execivo dolor tan solo pensar en su nombre….. ~ Kim Jaejoong ~
Los pasillos estaban vacíos… algo no andaba bien y ambos lo notaron. Yunho decidió abrir la puerta que se encontraba al final de ese largo y lujoso pasillo… siempre con precaución, sabía que cualquier error iba a costarle caro.
A penas la abrió un poco supo que  todo era una maldita trampa… alguien le había avisado al dueño de casa que esa noche ellos irían por él. Dando un salto entro a la habitación y Yoochun lo siguió…  todo estaba vacío… oscuro… y cuando llegaron al medio y rodearon aquel monumento extraño que llamaba bastante la atención en aquella sala, las luces se prendieron y ambos sintieron la punta de un arma en su espalda. ¿Esto era una broma?
Los cuerpos de los otros 4 muchachos yacían en el suelo, al otro lado de la habitación… donde había otra puerta, la que probablemente diera a otro pasillo.

-    Malditos.
-         Una trampa hyung… aquel rubio lindo definitivamente era sospechoso… perdimos a 4 hombres…

…………………………………………………………………………………………….

POV’S JAEJOONG

Me encontraba en el piso de arriba, pudiendo observar toda la escena, sin que ellos notaran mi presencia. Ambos se habían puesto pálidos con la llegada de las armas a sus respectivas espaldas. Era tan placentero poder sentir su miedo… hacerles sentir esa desesperación y bronca que yo sentí hace 10 años por su culpa.
Esto iba a ser rápido… aquel Yoochun, no había participado en lo absoluto en el asesinato… por lo tanto me daba igual si quedaba vivo o no, pero Yunho… el iba a venir conmigo e iba a morir bajo mis propias manos.

-         Junsu…. Changmin… díganle a mi guardia personal que maten al morocho de cabello largo… pero al moreno, lo quiero vivo…  -  relamí mis labios involuntariamente, esta era la mejor noche de mi vida… y probablemente ya estaba completamente loco, por lo tanto no me sentiría culpable en la mañana.

Pero todo iba a salir mal y no se porque motivo.
Esos dos idiotas se safaron del alcance de las balas de mis hombres y dieron paso a una pelea en la sala.
Aunque eran 7 contra ellos dos, se les hacia imposible tocarlos… yoochun era muy hábil y aunque solía tardar en disparar, lo hacia a la perfección. Y él… bueno… él… a penas se movía de su lugar, se encargaba de que los otros se movieran y cayeran solos, y su arma no debía quedarse ni un minuto en el aire sin ser disparada. Mi furia aumento cuando ví a todos mi hombres en el suelo y a aquellos dos en la mitad, respirando, como si nada hubiese pasado. La sorpresa de changmin y junsu parecía ser más grande que la mía aun. No podía ser… eran 7 guardias, perfectamente entrenados, de los cuales dependía mi vida. Fueron echados del camino como simple piezas de ajedrez.

-         Changmin… debo preocuparme porque vengan aquí y nos maten…?
-         Eso no va a pasar. Junsu, vamos.
-         De acuerdo hyung.


Y ambos salieron de la habitación para enfrentarse a quienes deberían estar bajo mi poder en este momento. Iba a ser una pelea muy interesante. Mis dos socios eran perfectos luchadores… sin duda, no tendrían nada que envidiarle a aquel par de asesinos.
Pero mi cuerpo se negaba a que mataran a Yunho. Si Junsu o Changmin salían victoriosos… ¿Iba a sentirme tan bien, como espere durante tanto tiempo? ¿Por qué demonios llegaban estas dudas a mi cabeza? Yo jamás dude con nada en mi vida, y estaba orgulloso de ser una persona así. Pero a aquel chico, pero a Yunho, no podía permitir que lo maten.   
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9 jun 2012

[Fic] My Everything. Yunjae fic. +18

Podía jurar que tu existencia me atormentaba, que sentía mis brazos arder cuando te abrazaba… tu cuerpo se quemaba debajo del mío, tus gritos eran de esas canciones que te llevan a la oscuridad cuando estás triste. Mi corazón latía fuerte cuando nos rozábamos, sangraba mi interior… mientras que el tuyo se hacía cada vez más grande y me devoraba.

Todo se inició cuando mi vida comenzó a llevar tu nombre. ¿Quién era el dueño de la situación?

Aunque parecía que yo lo fuera, yo cumplía tus fantasías, respondía a tus preguntas y te llevaba hasta la luna si me lo pedías. Tu figura tan grande al lado mío, te veo desde el suelo… mientras derramas tal vez una lágrima, pero sonríes luego… no te sientes culpable ahora que estás pisando mi mano, ahora que te arrodillas para acariciar mi rostro.

Pero… ¿Quién era él que gritaba?

 - No quiero volver a verte con otro, ¿me oíste? ¿Me oíste? EH!

 Probablemente drogado con tu aroma y volando en el mundo qué vos mismo creaste… te grito sin dejar que abras la puerta de la habitación. Comienzo a besarte aunque al principio me rechazas, me muerdes los labios enojado y golpeas tus débiles pero rápidos puños contra mi pecho. Ni sueñes con que me harás retroceder, voy a hacerte mío de nuevo, como yo quiera, cuantas veces quiera y del modo más doloroso que te puedas imaginar.

 Nuestros brazos luchan, siempre sin interrumpir el beso, jalo de tu ropa hasta romper los botones de tu larga camisa…aprietas mis hombros y los rasguñas, a tal punto que tu mano derecha se resbala y me hace sangrar, así como yo hago sangrar tus labios. Gimes en mi boca, cierras los ojos y solo te resientes por reflejo, porque siempre eres así, hay que obligarte aunque te mueres de ganas, por que llevas la histeria en la sangre y porque te encanta que sea rudo y cruel contigo, porque eres un enfermo al igual que yo. Te empujo y te chocas contra la pared helada de la habitación, ahora eres tu el que jala mi brazo y me apega a su cuerpo. Volvemos a fundirnos en un beso desesperado, y tu lengua se enreda a la mía desafiándola, tratando de encontrar un espacio para apoderarte de la situación, aunque sabes que no lo lograrás. Abres más y más la boca, dejando caer un hilillo de saliva por tu rostro… siempre tan sucio y tan inconciente… ¿Por qué demonios terminas sonriendo?

Pareciera que desde tu rostro una luz me abraza y me cautiva… con un color jamás conocido por el ser humano… un perfume de ese lugar llamado paraíso… unos ojos que se tornan rojos e hipnotizantes, junto a esa sonrisa que te hace digno de comparación con esos psicópatas que no sienten el dolor. Tus frágiles brazos rodean mi cintura y dejan de hacer fuerza, ahí es cuando tu piel empieza a arderme y a resultarme tóxica… tu cabello oscuro cae como la seda y tus gemidos hondos son las cadenas que me van atando y asfixiando cada vez un poco más. Porque eres como un ángel diabólico, de los peores y de lo más peligrosos Jaejoong… ahora tus labios heridos se pegan a mis oídos, mientras con mi mano desnudo tu cuerpo y acaricio cada parte a mi alcance. Tu voz suave, entra a mis oídos como un virus… repites mi nombre una y otra vez…

 - Yunho, hazme tuyo esta noche de nuevo… Yunho, perdóname otra vez… Yunho, haré lo que me pidas… seré tu esclavo si es que quieres que así sea.

Otra vez la habitación será testigo de nuestra entrega desmedida… mezclada con dolor y placer. Un mal necesario, los pecados que se ríen a lo lejos porque somos tan débiles. Es que eres el único hombre que me hace creer que soy merecedor del infierno completo… que valdrá la pena jamás encontrar la paz y trabajar en el medio de la oscuridad… porqué sería preso del mismo lucifer solo para ser el dueño de tu cuerpo… porque te amo y perdonaría cada uno de tus errores aunque causes mi propia muerte.

 Las cortinas que se mueven con la suave brisa del exterior, las luces a medio alumbrar y la puerta cerrada con la llave que yo mismo guarde, vaya uno a saber donde. Los cuadros apagados con escenas marchitas… las líneas que recorren la pared y terminan muriendo en el suelo… al igual que tu fina camisa, lo único que llevabas sobre tu cuerpo para cubrirte. La cama con sus sábanas rojas y blancas que aguardan nuestra llegada… el amplio espejo exactamente frente a ella clavado a la pared… en ese que pasas horas mirándote mientras eliges tu ropa, mientras sonríes o lloras.

Me enciendes aún más si es posible al lamer el lóbulo de mi oreja… muerdes mi cuello como si fueses un vampiro hambriento y dejas las marcas asegurándote de que estoy completamente a tu merced…

Pero soy yo aquí el que golpea primero, el que te grita y te devora hasta dejarte entre las sábanas desnudo y sin aliento… porque soy como el monstruo que se apodera de otro, que vive de intenciones malas y se alimenta de sueños de niños débiles como tú.

Hacerte mío una y otra vez, amo ponerte reglas y que las cumplas al pie de la letra… pero siempre me desobedeces y me obligas a castigarte… vamos mi príncipe, resístete de nuevo, eso te hace mas adictivo.

Así, comienzo a bajar por tu cuello… lamiendo todo lo posible, dibujando esa húmedo línea que permanecerá ahí algo de tiempo, tus hombros ahora son presos de mis manos, mis labios que absorben algunos centímetros de tu piel que dan como resultado marcas chillonas… hasta que tus manos llegan a ellas para calmar el dolor. No te quejas todavía, prefieres morderte los labios y hacértelos sangrar antes de admitir que nuevamente yo soy tu dueño.

Así mi boca quiere probar un poco más y llega a esos pezones duros y más que erectos que residen en tu pecho, ese pecho que sube y baja desesperado… casi a punto de estallar. Tironeo de ellos, los aprieto con mis manos y aumento luego, mi agarre en tus brazos casi por reflejo, causándote irritación y hasta molestia pero… sigues sin quejarte. Quiero continuar dibujando mi nombre sobre tu cuerpo, mas caliente que nunca… y mis ojos se deleitan cuando a pesar del débil toque de mi lengua, el color de tu piel se vuelve rojiza y te tambaleas en un pequeño escalofrío. Ya estás sujetando mi cabello cuando termino casi arrodillado, encontrándome con el inicio de tu última prenda en todo el cuerpo, la que me está molestando y voy a arrancar tortuosamente al ver que estás tan ansioso como yo.

Pero eres tu el que me detiene finalmente y me obliga a subir… para sellar mi boca nuevamente con un beso y empezar a deslizarte sobre la pared, mientras no quitas tus ojos de los míos y te ríes relamiéndote los labios, esos que cargan todo el sabor que mi cuerpo necesita.

 Ni siquiera me retracto, solo observo y me pongo más y más ansioso… mi entrepierna más que erguida sabe lo que se aproxima y late más fuerte ante cada roce. No te cuesta trabajo desprenderme de mis pantalones, sin una gota de pudor o vergüenza, ya estás arrodillado frente a mi, acorralado contra la pared y mi cuerpo, mientras tus manos sujetan mi cintura. No lo piensas dos veces, tus labios se amoldan a mi erección. No puedo evitar gemir ronco, una corriente eléctrica me hace buscar un punto de apoyo… mis brazos se apoyan contra lo que parece ser el límite de esa habitación a la cual siento cada vez mas pequeña.

Eres juguetón cuando quieres. Tu lengua me golpea a penas la punta, tu boca se apodera de toda mi extensión. Estás ocupado haciendo tu trabajo, aún no me miras pero empiezas a moverte… bajas y subes, absorbes lo necesario como para alargar mi resistencia… Te tomas tu tiempo, sabes lo que haces…ahora si lames una y otra vez… más fuerte y cozquillosamente al llegar al final, entendiendo luego que llegaste lo suficientemente profundo y tu garganta te lo avisa. Ahora aumentas el ritmo y me miras… ¿Qué es lo que pretendes que haga? Estás excitándome de sobre manera, eres el ser que me hace perder la cabeza… conoces exactamente cuales son las caricias que a mi me gustan. Un gemido más hondo, otra onda eléctrica que inunda mis sentidos… estaba a punto de estallar y tu boca iba a ser el primer testigo.

Mejor no avisarle, sus ojos están sedientos de mí… siempre es así y a mí no me molesta. Mi semilla se derrama en tu boca y te encargas de tragarla completa, en ningún momento te niegas a hacerlo… luces entretenido. No puedes evitar que mi semen se derrame por tus labios, no te limpias, no te importa… incluso te empiezas a manchar, en especial tu cuello y tu pecho. Sigues jugando… lamiendo los restos en mi pierna y mi abdomen, pero en ningún momento vuelves a tocar mi miembro… solo lo rozas a propósito antes de subir.

 - ¿Crees Jaejoong que eso es justo? ¿Para qué juegas conmigo si luego no vas a querer hacerte cargo…?

Vuelve a incentivarme al friccionarse contra mí… mientras me impide continuar hablando y me besa, dándome un poco de mi propio sabor y me dejas ver tu rostro sucio y tus labios más que hinchados. Tan solo verlo lograba que me excitara de nuevo… si me prohibías tocarte, mis manos iban a tener que hacer el trabajo por mí, ya que un baño de agua fría no iba a solucionar mi problema, pero no, ahora no era necesario. Mis manos fueron a tu trasero mientras continuábamos con los besos… - déjate tocar – me miraste y asentiste con la cabeza… - ¿te dejarás hacer cosas malas? – asentiste nuevamente formando un puchero con tus labios.

 Mis brazos le hicieron sentir que nuevamente lo estaba necesitando… tu trasero siendo comprimido contra mí. Mi entrepierna nuevamente despierta, ahora contra la tuya que se encontraba igual. Gemiste en mis labios… yo soy el dueño de todos tus suspiros, mejor no olvides eso. Incluso quien se gana tus suspiros…

Te cargo sobre mí, mientras quitas lo que quedaba de mi camisa… y aunque te cueste creer, está manchada con gotas de sangre por tus rasguños. Siempre eres tan agresivo, siempre lográndome dejar heridas que sentiría por un tiempo y recordaría para toda la vida.

Caemos sobre la cama, aún permaneces sobre mis piernas y friccionándote a mi creciente hombría… si en algún momento de la noche habías impuesto negación, ahora ya no lo recordabas… eras peligroso cuando querías, te volvías fuerte e inmune a los golpes cada vez que hacíamos el amor.

“Hacíamos el amor”… solo como nosotros dos sabíamos. A los tirones y gritos, con mis quejas y tus lágrimas, con tu locura y mi pasión cada vez que podíamos o discutíamos.

A penas me eché hacia atrás para no alejarme de tus besos cuando los creyera necesario… te levantaste, siempre sin quitar tu mirada de mí… yo te acompañaba siguiéndote. ¿Qué ibas a hacer? No estabas preparado… aunque experiencia no te faltaba, aunque la actividad sexual en tu vida fuera casi diaria, eso iba a matarte.

Pero no te importo y sujetaste mi hombría sin avisar. Me quejé… tu tacto había sido rugoso y repentino. Te fuiste sentando lentamente, en los segundos más largos de toda mi existencia. Es que te estaba doliendo más de lo normal, es que aún el dolor te seguía haciendo humano, al igual que tus primeras lágrimas que se resbalaban por tus rojizas mejillas. Cerraste lo ojos… para mi era imposible hacerlo… incluso podía ver el espejo detrás de ti… podía ver tu espalda… tu piel tan blanca con algunas marcas…los mechones de pelo que desprendían gotas de sudor, pegados a lo que era el principio de una perfecta línea que te recorría hasta morir en nuestra unión. Aún no podías moverte y yo cada vez me encontraba más al límite… tus gestos, tu cuerpo, tu llanto, tus suspiros, tu perfume, tu belleza… todo hacían que mi ser se volviera más ansioso.

Le prestabas mucha atención al dolor, yo iba a impedir eso…

 - Tócate…
 - Hazlo tú…
- No tengo ganas… tócate tú.
 - Me da vergüenza Yunho.

Comencé a reírme… ¿Vergüenza? ¿De qué hablaba? Captaste mi ironía y dejaste también salir una carcajada, mientras llevabas tu fina mano a tu erección. Limpié tus lágrimas con una de mis manos, te sonreí otra vez. No existe vergüenza entre nosotros, no hay tal cosa que logre afectarnos cuando estamos juntos. Así despacio tomó su miembro con una sola mano, mientras que con la otra intentaba no perder el equilibrio debido a los primeros espasmos de placer. Aún lo notaba tenso, eso estaba molestándome, eso significaba que no estabas obedeciéndome.

- Hazlo más rápido.

A penas aceleró el ritmo cuando volvió a bajarlo.

- ¡Que lo hagas más rápido!
- No puedo Yunho!
- ¿Por qué no? ¿Quieres ayuda con eso?

Cerré mi mano sobre la tuya obligándote a aumentar el movimiento y la rudeza, ahora yo me convertía también en el dueño de tus diminutas acciones. Comenzaste a relajarse y echar la cabeza hacia atrás, mientras que deslizábamos ambas manos por toda tu extensión… mientras empezabas a jadear bajo, pero no lo suficiente para que yo no te escuchara.

 - Cierra los ojos.
 - Mmh… más, más rápido…
 - Lo haré si cierras los ojos…

Era fácil para ti dejarte llevar por mí… confiabas en mi, al igual que yo en ti. Deseábamos obtener el máximo placer por parte del otro. Me hiciste caso e incluso apartaste mi mano para seguir tocándote enfrente mío por tu propia cuenta, olvidandote del dolor en tu entrada… con los ojos cerrados como te lo pedí y mordiéndote los labios para acallar esos gemidos que yo estaba esperando hace bastante.

Tal imagen erótica y desesperante para mí, que solo tu podías llegar a interpretar.

 ~ Porque para mí, Kim Jaejoong, era la definición de muchas palabras. Palabras que me representan locura, adicción, lujuria, placer, belleza, satisfacción y sobre todo amor. ~

Tal cual como lo quería, vos mismo comenzaste a moverte sobre mí. Aún me entretenía con tu reflejo en el espejo… todo, todo era tan perfecto.
 Las paredes de tu interior como siempre, se encargaban de mi erección como a mi me gustaba y siempre me dejaban con ganas de un poco más cuando el ritmo disminuía a penas. Iba a ayudarte… el presemen ya comenzaba a salir de tu miembro, mientras que yo recién había comenzado a jugar contigo. Te obligué a que dejaras de masajear tu miembro, pero querías seguir manteniendo tus manos ocupadas… ésta vez te tocabas a ti mismo y jalabas aquel aro que colgaba de tu ombligo que tan loco me tenía. Ibas auto envistiéndote de a poco, yo comenzaba a levantar mi cadera… más... más presión, mas velocidad… quería oírte perder el control, oírte gemir mi nombre confirmando que eres solo mío y que serás castigado cada vez que desobedezcas mis ordenes.
Porque es así Jaejoong… tu no estarás con ningún hombre que no sea yo, y le hablarás a las personas que yo quiera y el tiempo que yo considere necesario.
¿Posesivo? ¿Obsesionado?
No me interesa, todo vale cuando se habla de ti.

Y así empiezas a gritar para mí y yo termino por relajarme completamente… sintiendo como el infierno incluso parece satisfactorio con tus movimientos y como desafías al mundo demostrando que la perfección si existe y que tu eres poseedor de ella.

Casi como un loco brincas sobre mis caderas y yo solo respiro hondo y muerdo mis labios de ves en cuando… que ya te están extrañando.

Pero aunque tu cabeza ignore el dolor, tu cuerpo sigue siendo frágil… y ambos nos damos cuenta a la vez que algo no anda bien. No debías haberte apurado… Las sábanas se empezaban a manchar con pequeñas gotas rojas que descendían desde tu entrada. Te habías desgarrado y tardaste en darte cuenta.

Intenté correrme hacia el centro de la cama, yo estaba dispuesto a parar aunque ese era mi último deseo en el mundo.
- ¡No quiero detenerme!
- ¡Es suficiente, estás lastimado!
- ¡Te dije que no! ¡No quiero detenerme ahora!
- ¡Por favor… piensa un poco!

Y ahí me encontraba pidiéndote que nos detuviéramos, aun cuando se suponía que yo era el dueño de esta relación. ¿Pero quién lo era verdaderamente? Tus ojos leían mi mente, sabías que no podría resistirme mucho tiempo más, que tú eras mi maldito punto débil… así, desde que te conocí, cuando a penas éramos 2 adolescentes que no sabían lo que era el amor.

- Ahora Yunho!

Suficiente fue tu último grito, no solo continué, si no que decidí invertir posiciones. Te eché hacia un costado en la cama y te quejaste demasiado al no sentirme en tu interior. Esta vez, fui yo quien se posesionó sobre ti y fuiste vos, quien al estar sentado a medias bajo mi cuerpo podía verse en el espejo. Amabas mirarte, porque conocías esa belleza con la que cargabas… porque sabías que no existía mujer ni hombre que pudiese rechazarte.

Uno de tus brazos rodeó mi cuello, al igual que tus piernas mi cadera… y volví a introducirme en ti, sin darte tiempo a nada. Tan húmedo… debido al desgarro y más ahora, cuando mi presemen comenzaba a llenarte… Una y otra vez envestía contra ti, olvidándome poco a poco de que estaba hiriéndote cada vez más. Eras tú el más inconciente de los dos, pero aun así, no te importaba. Tu mano libre trató de encontrar algún almohadón o elemento para sujetar… era un hábito muy tuyo cada vez que teníamos sexo, pero esta vez, yo te la sujeté para sentir tu dolor como si fuera mío. La apretabas cada vez que golpeaba de nuevo contra tu interior y me soltaste cuando llegué a ese punto… ese punto que representaba la entrada al placer para ambos. Tus gemidos se fundían con los míos, al igual que mis gotas de sudor con las tuyas… tu erección a punto de estallar producto de la fricción y la mía también, producto de tus estrechas paredes.

Tus piernas perdieron fuerza y cayeron a mis costados, fue fácil sujetar una de ellas y levantarla para encontrar una mejor posición… tu flexibilidad en estos casos era increíble. Si es que te dolía, el placer lo opacaba… y para demostrármelo buscaste mis labios una vez más… una vez más Jaejoong… maldita sea, estoy tan enamorado. Una última estocada, con toda mi concentración y toda mi fuerza restante… me corrí en tu interior segundos después que tú lo hacías entre nuestros cuerpos. Gritaste mi nombre y perdiste cualquier oportunidad de movimiento… caíste rendido ante los espasmos de placer que te hacían retorcer debajo de mío.

Mientras tanto, mi cuerpo iba perdiendo la tensión y mi respiración encontraba nuevamente su ritmo, haciendo todo lo posible para no dejarme caer y lastimarte, que estabas demasiado débil.

Una vez más me habías echo dudar de la definición del bien y del mal…. Una vez más me entregabas todo de ti a tu modo y de la mejor manera que pudieses imaginarte. Una vez más me hacías llegar a la conclusión de que mi corazón llevaba tu nombre y nada ni nadie podría borrarlo.

Me gustaba acostarme luego de terminar de hacer el amor contigo, siempre eras tú el primero en quedarse dormido. Te recostabas en mi pecho y cerrabas los ojos… exigías una sábana con la excusa de que te molestaba que te viera desnudo. Te volvías tierno, tímido y vergonzoso cuando no estábamos teniendo sexo. Casi podía jurar que tenías una doble personalidad, quedaba sumamente demostrado en nuestra intimidad.

En cambio, yo no la tenía. Me comportaba rudamente siempre contigo, me costaba entenderte y mis celos hacían que ambos sufriéramos sin darnos cuenta.

Puedo decir que si alguien lograba analizar nuestra relación objetivamente, la catalogaría como enfermiza. Yo sería el monstruo que se apodera ingenuamente del alma de su víctima… y tú la víctima que luego se convertiría en agresor y destrozaría mi corazón del con tu verdadero poder que en realidad es oscuro.

Tus labios me sacaron de mis pensamientos… dejabas cortos besos por mi pecho y te movías intentando encontrar la posición exacta para poder descansar.

- Nunca me dejes Yunho…
- Nunca voy a dejarte Jaejoong…

¿Qué hora era? ¿Qué día era? ¿En qué año nos encontrábamos? ¿Estábamos bien?

- Te amo Yunho.
- Te amo muchísimo más, Jaejoong.

 ¿A quién le importa la fecha? ¿A quién le importa el bien y el mal ante tal declaración?